¿Qué efectos provocan los contaminantes del aire en nuestra salud?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que solamente el 12% de la población mundial que reside en ciudades respira aire limpio, y casi la mitad convive con una polución 2,5 veces mayor que los niveles recomendados, según un informe publicado por el organismo.

Actualmente, países como China, Japón o EE.UU se encuentran entre los países con mayor contaminación. En dichos países, hay ciudades donde se puede observar una «cúpula» de contaminación cubriendo el centro de la ciudad. En ciudades como Madrid o Barcelona también se aprecia dicha cúpula de contaminación.

Este hecho repercute directamente en la salud de los ciudadanos que habitan en dichas ciudades. Los efectos principales de los contaminantes del aire en la salud son los siguientes:

  • Dióxido de Azufre (SO2): causa broncocontricción, bronquitis y traquetis. Agrava enfermedades respiratorias y cardiovasculares existentes.
  • Dióxido de Nitrógeno (NO2): causa bronquitis y pulmonía. Reduce significativamente la resistencia respiratoria a las infecciones.
  • Monóxido de Carbono (CO): inhabilita el transporte de oxígeno hacia las células. Provoca mareos, dolor de cabeza, nauseas, estados de inconsciencia y, en casos extremos, puede provocar la muerte.
  • Benceno: produce efectos nocivos en la médula ósea. Se asocia con el desarrollo de leucemia mieloide.
  • Plomo (Pb): causa retraso en el aprendizaje y alteraciones de la conducta.
  • O3: irrita el sistema respiratorio. Reduce la función pulmonar. Agrava el asma, inflama y daña las células que recubren los pulmones.
  • PM10 Y PM2,5 (Particulate Matter – Partículas Pequeñas): se trata de partículas muy pequeñas y perjudiciales ya que pueden penetrar directamente en los pulmones. Agravan el asma y favorecen las enfermedades respiratorias y cardiovascualres.

Viendo estos efectos, se puede deducir la importancia de reducir la contaminación en ciudades y/o países congestionados como Madrid, Japón o China.

De hecho, en muchos de estos lugares ya se están llevando a cabo medidas para reducir la contaminación a largo plazo. Una medida reciente ha sido la decisión de la Comunidad Europea de acabar con los vehículos de combustión para el año 2050.

Esta iniciativa es un punto de partida, sin embargo no es suficiente, ya que aproximadamente los vehículos solo repercuten en un 20% de la contaminación que se emite a la atmósfera. El resto proviene de calderas, fábricas, centrales de ciclo combinado, etc.

Por tanto, es necesario un plan a largo plazo, por parte de todos los países, para transicionar a energías más limpias y respetuosas con el medio ambiente.

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