Cada vez se están poniendo más de moda los llamados cigarrillos electrónicos entre los consumidores de tabaco que buscan alternativas más saludables a este. Asimismo, lo utilizan muchos fumadores de tabaco con el objetivo de dejar de fumar por completo.

A pesar del auge que están teniendo los cigarrillos electrónicos en los últimos años, estos se inventaron haya por los años 60 de la mano de Herbert A. Gilbert. Sin embargo, ha sido ahora con la ley anti-tabaco cuando se han empezado a popularizar.

Existen muchos tipos diferentes de cigarrillos electrónicos que varían según tamaño y funcionalidad, sin embargo, en esencia todos presentan el mismo funcionamiento y componentes.

Antes de ver como funcionan, veamos cuales son los componentes principales:

  • Batería: normalmente se recarga mediante USB.
  • Luz LED: simula la inhalación en un cigarrillo convencional.
  • Atomizador: es el recipiente de cristal o plástico donde se almacena el líquido para posteriormente transformarlo en vapor al pasar por una resistencia eléctrica.
  • Boquilla: sirve para inhalar el vapor al igual que se hace en un cigarrillo convencional.

De esta forma, el funcionamiento consiste básicamente en pulsar el botón de encendido/apagado, el cual hará que la resistencia del atomizador se caliente, una vez esté caliente, basta con inhalar como se haría con un cigarrillo cualquiera. Al inhalar se enciende una luz led para simular el efecto de la combustión en el tabaco.

En cuanto al líquido que se inhala, estos son los principales componentes:

  • Nicotina: sustancia adictiva que se encuentra en el tabaco.
  • Agua destilada: ayuda a simular el humo.
  • Potenciadores de sabor artificiales o naturales: son las sustancias que dan sabor al vapor. Existen todo tipo de sabores: frutas, dulces, etc.
  • Ácido Cítrico: ayuda a la vaporización del líquido.
  • Propilen Glicol y/o Glicerina Vegetal: sirven como solventes y como aumentadores del punto de ebullición del líquido.

La comunidad de consumidores defiende que este tipo de cigarrillos son más saludables que el tabaco convencional puesto que el líquido utilizado no contiene muchas sustancias cancerígenas que el tabaco sí. Sin embargo, la mayoría de las instituciones de la salud aún no quieren dar un veredicto exacto debido a la falta de estudios relacionados con estos dispositivos.

 

 

 

 

 

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