Es un hecho conocido que las criptomonedas cada vez son más populares, tan solo tenemos que observar las variaciones y la volatilidad que ha tenido el precio del Bitcoin en los últimos meses para darnos cuenta de ello.

Sin embargo, esta popularidad también ha incrementado los ataques por parte de hackers con el objetivo de “robar” todo tipo de criptomonedas, en especial, Bitcoins por su alto valor de mercado.

Para adquirir cualquier criptomoneda lo primero que hay que tener es un “monedero” o “cartera” virtual que no es otra cosa que un sitio web, una aplicación o un dispositivo donde se guarda nuestra clave privada. A través de este monedero podremos realizar transacciones con nuestras criptomonedas, como enviar, almacenar y recibir.

Para proteger el monedero se crea una clave privada que te da acceso al mismo y con la que demuestras ser el propietario de las criptodivisas.

De esta forma, existen varios tipos de monederos:

  • Monederos Web: estos monederos son páginas webs que se encargan de guardar nuestras claves privadas. Como principal ventaja destaca la accesibilidad desde cualquier parte con conexión a internet. Por el contrario, presenta la desventaja de que nuestra clave privada está gestionada por un tercero (página web) que puede ser susceptible de ataques informáticos o fraudes.
  • Monederos móviles: estos monederos permiten almacenar nuestra clave privada en un dispositivo móvil como puede ser un smartphone. Nos permiten operar desde cualquier lugar, sin embargo, presentan la misma desventaja que los monederos web.
  • Monederos de escritorio: estos monederos son aplicaciones que descargamos e instalamos en nuestro ordenador. Son más seguros que los dos primeros pero menos flexibles a la hora de operar desde cualquier lugar.
  • Monederos de papel: un monedero de papel no es más que un papel donde tenemos toda la información necesaria para operar con nuestras criptomonedas. Este método es uno de lo más seguros pero también es uno de los más engorrosos.

Como vemos, los 3 primeros monederos pueden no llegar a ser lo suficientemente seguros como para decantarnos por ellos y, más aún, si lo que queremos es obtener criptomonedas y conservarlas a medio-largo plazo.

Los monederos de papel pueden ser una buena opción, sin embargo, su alta complejidad hace que sea una opción menos atractiva.

Aquí es donde intervienen los MONEDEROS FÍSICOS. Estos monederos son unos dispositivos físicos que permiten almacenar criptodivisas de manera segura.

Los monederos físicos aparentemente son muy similares a una memoria USB. Se conectan al ordenador mediante USB. Sin embargo, estos cuentan con una pantalla que muestra las operaciones que hacemos.

Con el objeto de garantizar la seguridad de estos monederos, para empezar a utilizarlos primero deberemos asignar un número PIN de seguridad. Sin este número no podremos acceder a las claves privadas del monedero y, por tanto, nuestras criptomonedas estarán protegidas en caso de pérdida o robo. Por otro lado, también es necesario introducir una combinación de palabras que nos permitirá recuperar las claves privadas a través de la aplicación del fabricante en caso de que el dispositivo se rompa o se pierda.

Para operar con estos monederos, tan solo tenemos que conectarlos al ordenador y, mediante la aplicación del fabricante, a la cual accedemos mediante el PIN establecido, podremos enviar y recibir criptomonedas al igual que se hace con otros tipos de monederos.

Lo que hace especialmente seguros a estos dispositivos, es que el dispositivo, mientras no esté conectado a un ordenador, se encuentra offline, por tanto, nadie tiene acceso a la información salvo el poseedor del número PIN.

Actualmente, los monederos físicos más conocidos son Trezor, Ledger Nano S y Keep Key.

Y VOSOTROS, ¿QUÉ MÉTODO UTILIZARÍAIS PARA GUARDAR Y PROTEGER VUESTRAS CRIPTOMONEDAS?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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