Últimamente hay muchos padres que opinan que vacunar a sus hijos desde pequeños hasta su edad adulta, como es habitual hoy día, es innecesario. Opinan, que las vacunas no tienen utilidad, que hacen al niño más “débil” o incluso que pueden ser peligrosas. Vamos a ver que tienen de cierto estas afirmaciones según la ciencia.

Por definición, las vacunas son virus debilitados que se introducen en el organismo de manera deliberada para que nuestro sistema inmune pueda identificarlos y defenderse contra futuras infecciones. De esta forma, nuestro cuerpo aprende a defenderse contra microorganismos, virus o bacterias.

Vacunación

Cuando un bebé nace, está protegido gracias a los anticuerpos que le ha cedido la madre durante el embarazo. A medida que pasan las semanas después del nacimiento, está protección la va perdiendo.

Por esta razón, es necesario introducirle un virus debilitado (vacuna) para que su organismo aprenda a defenderse ante futuras infecciones. Además, con algunas vacunas es necesario realizar esta operación de forma periódica durante un tiempo para que el sistema inmunológico aprenda adecuadamente.

Gracias a las vacunas se han conseguido erradicar y controlar multitud de enfermedades que antes generaban una tasa de mortalidad muy elevada como la viruela, el sarampión, la hepatitis B, meningitis meningocócica, tétanos, etc.

Por otro lado, se piensa que las vacunas solo protegen al individuo que se las pone, sin embargo, este no es así. Cuando una persona se vacuna, está igualmente protegiendo a las personas de su alrededor al reducir  la probabilidad de ser portador de una enfermedad, que quizás no afecte al portador, pero si pueda afectar a otra persona que no este inmunizada ante esa bacteria o virus.

Los “antivacunas” tienen varios argumentos para demostrar que las vacunas son innecesarias o peligrosas, veamos algunos:

“Las vacunas pueden ser peligrosas por los químicos que contienen”. Es cierto que las vacunas contienen sustancias químicas como aluminio y mercurio, este último se eliminó en 2001 para las vacunas infantiles. Sin embargo, la cantidad es tan pequeña que no resulta para nada peligrosa. De hecho, el ser humano consume un promedio de 40 mg de Aluminio diarios mientras que una vacuna puede contener 0,125 mg aproximadamente.

“Las vacunas son una conspiración de las farmacéuticas”. Evidéntemente, las farmaceúticas ganan dinero con las vacunas, sin embargo, no significa que sean perjudiciales para la salud o innecesarias. El objetivo de dichas farmacéuticas es prevenir enfermedades y epidémias. Para poder llevar a cabo ese objetivo, es necesario tener capital para investigación y mejora de las vacunas.

“Las vacunas pueden causar alergias”. Está demostrado científicamente que las vacunas no pueden provocar alergias.

Como conclusión, en respuesta a la pregunta del título podríamos contestar con un. Solo necesitamos fijarnos en los datos históricos para reafirmar que las vacunas son necesarias y no hacen ningún mal, sino todo lo contrario.

Y vosotros que opináis al respecto, ¿son necesarias o innecesarias las vacunas?

 

 

 

 

 

 

 

 

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