La cavitación es un fenómeno físico donde un líquido pasa a estado gaseoso para después volver al estado inicial de líquido.

Este fenómeno se produce normalmente en sistemas hidráulicos, como por ejemplo: hélices de barcos, válvulas reguladoras, en codos de tuberías, rodetes de bombas… En general, la cavitación se produce donde existen cambios bruscos de velocidad y, por ende, cambios de presión.

En la cavitación podemos diferenciar dos fases o etapas:

1. Cambio de estado de líquido a gas:

Para que se produzca esta fase es necesario que aumente la temperatura y/o disminuya la presión. Normalmente, la cavitación aparece por una disminución de la presión. Cuando esto ocurre el líquido pasa a estado gaseoso y se forman unas burbujas denominadas cavidades. Estas burbujas circulan por el sistema de tuberías junto con el líquido.

Burbujas.jpg

2. Cambio de estado de gas a líquido:

Una vez formadas la cavidades (burbujas), están se dirigen a zonas de mayor presión debido al arrastre producido por el sentido de circulación del líquido. Cuando la presión aumenta lo suficiente las burbujas implosionan, es decir, se produce la explosión de las burbujas “hacia dentro”. Cuando dichas burbujas de gas se encuentran cerca de paredes o superficies e implosionan pueden llegar a producir daños graves.

 

Este fenómeno es, en cierto modo, fácil de detectar gracias a los efectos que tiene como ruido y altas vibraciones. Como consecuencia de esto, produce erosiones en los materiales debido a la implosión de las burbujas comentada anteriormente.

Se trata de un fenómeno indeseado en los sistemas hidráulicos. La mejor forma de evitar que se produzca la cavitación es tenerlo en cuenta a la hora de diseñar el sistema hidráulico y, asi, eliminar o minimizar la aparición de este fenómeno.

 

 

 

 

 

 

 

 

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