Es muy probable que alguna vez hayáis tenido un problema con algún aparato eléctrico y, que la solución haya sido simplemente cambiar el fusible.

Un fusible es un elemento de seguridad cuya función principal es “romperse” en caso de que se produzca un exceso de corriente eléctrica.

Digo romperse por que los fusibles están compuestos básicamente por un “hilo” conductor fino que se deshace cuando alcanza una determinada temperatura.

El fusible se encuentra conectado al circuito eléctrico de tal forma que, cuando pasa demasiada intensidad de corriente por el hilo conductor este se calienta por Efecto Joule produciendo la rotura del mismo. Como consecuencia, el circuito eléctrico quedará abierto y no seguirá circulando corriente. Gracias a esto es posible proteger los aparatos electrónicos ante subidas de corriente.

Normalmente, los fusibles se clasifican en función de la intensidad (Amperios) que pueden soportar. Estos suelen llevar grabado un número que significa la intensidad eléctrica que es capaz de soportar. De esta forma, un fusible numerado con un 10, significará que soporta hasta 10 Amperios de intensidad eléctrica.

Quizás donde más nos puede sonar el nombre de fusible es en el caso de los vehículos automóviles, aquí los fusibles sirven para proteger sistemas eléctricos como las luces, la radio, los airbags

Fusibles convencionales
Fusibles Convencionales de un Vehículo Automóvil

Sin embargo, tienen muchos más usos, prácticamente se encuentran en cualquier sitio donde haya un sistema eléctrico que sea necesario proteger en caso de una subida de corriente.

 

 

 

 

 

 

 

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