Las criptomonedas son “monedas” digitales cuyo valor depende de factores como el número de usuarios, fecha de creación, etc. En cierto modo, dependen de la oferta y la demanda.

Se trata de algo intangible que se intercambia por dinero real y que funciona a través de Internet. Entre las más conocidas están el Bitcoin, Ethereum, Ripple o Litecoin. La primera en aparecer fue el Bitcoin en 2009, sin embargo, en el momento en el que se escribe este artículo existen más de 1000.

Dentro del mundo de las criptomonedas existe una práctica conocida como criptominería.

Para entender mejor el concepto de la criptominería vamos a ver cual es el proceso desde que obtienes una cuenta virtual hasta que realizas transacciones poniendo de ejemplo el Bitcoin:

  1. Decides operar con Bitcoin y te creas un monedero, de esta forma, se genera una dirección Bitcoin. Cada dirección posee una “llave privada” y una “firma criptográfica“, con esto se demuestra la propiedad del usuario.
  2. Con tu dirección creada, puedes realizar transacciones, es decir, enviar y recibir bitcoin.
  3. Al realizar una transacción esta debe ser confirmada mediante el proceso de minería.
  4. Una vez confirmada la transacción esta se empaqueta en un “bloque“.
  5. Los bloques de transacciones confirmadas se añaden a una cadena de bloques. Esta cadena de bloques es el registro público de todas las transacciones ordenadas cronológicamente.
  6. Finalmente, se completa la transacción.

Vale, todo esto está muy bien pero, ¿en qué consiste realmente la criptominería?

La criptominería es un protocolo basado en un sistema de interacciones en la red con el objetivo de comprobar la veracidad de cada transacción.

Este proceso se realiza mediante un hardware que los “mineros” poseen, normalmente, ordenadores muy potentes. Los mineros reciben las solicitudes de transacciones de toda la red y recopilan una lista de transacciones válidas. Este proceso se realiza mediante algoritmos complejos, por ello, es necesario poseer un hardware potente, para reducir el tiempo de procesamiento al máximo posible. Cabe destacar que la dificultad depende del número de mineros que están intentando resolver el problema matemático al mismo tiempo, es decir, llevar a cabo la verificación.

Por otra parte, las transacciones no se “verifican” por orden cronológico si no que tienen mayor prioridad aquellas que proporcionen una comisión mayor a los mineros, de esta forma, dichas transacciones se verificarán con mayor rapidez.

En resumen, los mineros serían los empleados de un banco, quienes comprueban la identidad del cliente, la autenticidad de los talones…

Gracias a este proceso se evita que los usuarios de criptomonedas hagan transacciones duplicadas con “monedas” que no tienen. Esto en el caso del dinero físico, sería similar a falsificar un billete e intentar pagar con él.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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