Si nunca has escuchado la palabra háptica esta tecnología puede sonar un poco rara. Sin embargo, otra tecnología similar con la que estamos más familiarizados es la tecnología audiovisual, esta última se basa en la interacción con imágenes y sonidos a través de dispositivos como la televisión, el teléfono móvil…

El término háptica se utiliza para describir todo lo relacionado con el tacto, al igual que el término óptico se utiliza para describir todo lo relacionado con la vista. Dicha palabra proviene del griego, “haptesthai” que significa tocar.

La tecnología háptica permite que una situación simulada se vuelva más real a través de una retroalimentación física. Por ejemplo, en un videojuego el mando vibra al chocar con ciertos objetos o al golpear algo. Otro ejemplo sería la vibración que emiten las pulseras fitness cuando completas un objetivo marcado. También se utiliza esta tecnología en la formación médica a la hora de usar una jeringuilla en un brazo simulado.

En comparación con las experiencias audiovisuales que vivimos a diario, las experiencias con tecnología háptica son mucho más difíciles de reproducir, por ejemplo, un cambio de temperatura o una fuerza ejercida sobre nosotros. Esta dificultad hace que sea una tecnología mucho más cara.

Un ejemplo claro de lo que puede llegar a ser esta tecnología algún día lo podemos ver en la película de Assasins Creed, donde el protagonista se conecta a una máquina, llamada Animus, que le hace vivir momentos del pasado como si fueran absolutamente reales.

Assasins Creed

De este modo, es posible que a largo plazo se consiga sentir el tacto en prótesis, desarrollar videojuegos mucho más envolventes, crear formaciones inmersivas de realidad virtual para médicos, mecánicos, etc.

 

 

 

 

 

 

 

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