El desarrollo de las baterías de plomo-ácido se encuentra actualmente “estancado”, por lo que muchos investigadores están buscando nuevas formas de generar energía ante el inminente cambio a tecnologías más “limpias”.

Uno de los inventos más recientes que podría reemplazar las baterías de plomo-ácido, son las baterías de iones de aluminio.

Dichas baterías están diseñadas a partir de electrodos de aluminio y un gel de electrolito de sal de aluminio, además de una membrana de grafito completando el conjunto.

Estas baterías representan un gran atractivo para los investigadores por las múltiples ventajas que tienen con respecto a las baterías convencionales de plomo-ácido:

  • Menor coste de producción que las baterías de plomo-ácido.
  • Mayor ciclo de vida, hasta 10.000 ciclos sin pérdida de rendimiento significativo.
  • Material de fabricación abundante.
  • Bajo o ningún riesgo de incendio ante una perforación o ante elevadas temperaturas.
  • Posibilidad de cargas muy rápidas.
  • Menos contaminantes.

Por el contrario, la única desventaja que presentan estas baterías es su menor densidad de energía con respecto a las baterías de plomo-ácido. Sin embargo, ya se está trabajando en ello para conseguir mejorar dicho aspecto.

Actualmente, el desarrollo de esta nueva tecnología se está llevando a cabo por el Taiwán Industrial Technology Research Institute (ITRI). Según el Dr. Chien-Chih Chiang, investigador principal del proyecto, “Esperamos alcanzar los 60-80 kWh/Kg antes de lanzar el sistema sobre una base comercial”.

Sin duda se trata de una tecnología bastante interesante que no solo cambiaría el uso de las baterías en vehículos de combustión, si no que también podría ser muy importante para el desarrollo de los vehículos eléctricos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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