La mayoría de las veces esperamos a que nuestro vehículo marque la reserva de combustible para volver a llenar el tanque o incluso a veces apuramos al máximo el tanque antes de repostar. Esta práctica puede hacer que tengamos que visitar el taller antes de lo previsto.

Lo primero que ocurre cuando conducimos con el tanque en reserva es que a la bomba que succiona el combustible le cuesta más hacer su trabajo y, por tanto, estamos forzando dicho dispositivo. Además, se entorpece la refrigeración de la bomba debido a las burbujas de aire que entran en el circuito ya que la refrigeración la hace el propio combustible.

Por otro lado, con el paso del tiempo se van acumulando impurezas en el fondo del tanque, de esta forma, si apuramos el combustible la bomba estará succionando dichas impurezas provocando lo siguiente:

  • El rendimiento del motor se verá afectado.
  • Aumentará el consumo de combustible.
  • Obstrucción del filtro de combustible.
  • Mayor dificultad al arrancar el vehículo.
  • Obstrucción de los inyectores.

Otra práctica que perjudica gravemente al combustible que inyectamos al motor es la de llenar el tanque parcialmente cada vez que repostamos. De esta forma, al no llenar el tanque por completo estamos facilitando que la parte del tanque que no está en contacto con el combustible se oxide y genere más impurezas.

Por todos estos motivos, es aconsejable no circular muchos kilómetros con el tanque en reserva a menos que no quede más remedio. Además, es aconsejable llenar el depósito hasta la boca ya que, al fin y al cabo, echar 20 euros hoy y echarlos una semana después, es lo mismo que echar directamente 40 euros hoy y volver a echarlos en dos semanas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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