Los rayos X, al igual que otros hallazgos científicos, se descubrieron mientras se investigaba otra cosa, en este caso, electricidad.

En 1838, Michael Faraday, mientras experimentaba con la electricidad, generó un arco eléctrico luminoso al hacer pasar una corriente eléctrica a través de un tubo de vidrio parcialmente vacío (también conocidos como tubos de descarga). El arco iba del electrodo negativo (cátodo) al positivo (ánodo).

Durante décadas, varios científicos experimentaron con estos tubos de descarga. Sin embargo, no fue hasta la década de 1890 cuando Wilhelm Röntgen descubrió finalmente los rayos X y las posibles aplicaciones que podrían tener. Por desgracia, por petición propia de Röntgen los apuntes escritos en el laboratorio fueron quemados tras su muerte, por lo tanto, no se conoce con exactitud como descubrió los rayos X.

Los rayos X son una forma de radiación electromagnética, invisible para el ojo humano, capaz de atravesar cuerpos y objetos opacos y de velar películas fotográficas. Su longitud de onda va de 0.01 a 10 nanómetros lo que significa que poseen una gran cantidad de energía, mientras que la de la luz visible está entre 400 y 700 nanómetros.

Actualmente, los rayos X se generan mediante la colisión de electrones con los ánodos que circulan a gran velocidad desde los cátodos. Los electrones circulan de un lado a otro a través de un tubo de descarga. Este tubo tiene un pequeño hueco por el que se dirigen los rayos X hacia la persona o el objeto a analizar.

Estos rayos son capaces de atravesar materiales mejor que otros y se utilizan para obtener imágenes de la anatomía interna de nuestro cuerpo, para detectar metales en recipientes cerrados, etc.

Finalmente, los ordenadores se encargan de mostrar las imágenes del interior de nuestro cuerpo o del interior de una maleta, esta técnica se conoce como tomografía computarizada (TC).

Gracias a este descubrimiento, Wilheim Röntgen, ganó el premio Nobel de física en 1901 y hoy en día es posible realizar diagnósticos clínicos más precisos y seguros. Además, los rayos X permiten mejorar la seguridad en zonas de elevado tránsito como puede ser un aeropuerto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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