La medicina avanza cada vez más permitiendo que se desarrollen nuevas técnicas para salvar vidas cada día. Una de estas técnicas es la realización de trasplantes cuando algún órgano o tejido de un paciente deja de funcionar de manera correcta.

Sin embargo, los trasplantes no se suelen realizar directamente de una persona a otra, si no que, existe un periodo intermedio donde es necesario conservar los órganos y los tejidos. Para conservar estos adecuadamente existen los llamados biobancos. Existen diversos tipos de biobancos, sin embargo, vamos a centrarnos en los biobancos dedicados al almacenamiento de tejidos para trasplantes.

Los principales tejidos que se almacenan son: piel, hueso, válvulas cardíacas, córneas, tejidos reproductores y tejidos hematopoyéticos. Estos tejidos tienen dos orígenes principales: los donantes vivos y los donantes fallecidos.

Ahora bien, la manera de conservar estos tejidos en los biobancos es la siguiente:

  • Piel: se desinfecta antes de recogerse y se introduce en medio de cultivo que contiene antibiótico hasta que se utiliza o hasta que se congela. La piel puede almacenarse entre 2 y 8 ºC durante varios días o crioconservarse y almacenarse durante varios años.
  • Huesos: se lava para eliminar la sangre, los elementos de la médula y otros tejidos y se introduce en soluciones de antibióticos. Se congelan a temperaturas de -60 ºC y -150 ºC.
  • Las válvulas aórtica y pulmonar: se obtienen a partir de los donantes de órganos fallecidos cuando el corazón no puede utilizarse para el trasplante debido a acontecimientos como una parada cardíaca. Se crioconservan y almacenan en nitrógeno líquido.
  • Las córneas: se obtienen en medio estéril y se colocan en un medio de cultivo asimismo estéril. Se almacenan a 4 ºC y deben trasplantarse en 48-72 horas.
  • Tejidos reproductores: (espermatozoides, embriones) se obtienen de los donantes, se crioconservan y se almacenan a -196 ºC en nitrógeno líquido.
  • Finalmente, las células progenitoras hematopoyéticas: pueden obtenerse de la médula ósea, la sangre periférica o la sangre de cordón umbilical.

Existen otros muchos órganos y tejidos que se conservan en los biobancos, aquí hemos analizado algunos de los más comunes adquiriendo así una idea del funcionamiento de los bancos de sangre.

 

 

 

 

 

 

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