Smartwatch, pulseras de actividad e incluso algunos móviles son capaces de medir nuestro ritmo cardíaco de forma constante. Sin embargo, ¿cómo funcionan estos dispositivos?

El funcionamiento de estos medidores es más simple de lo que parece, tan solo necesitan un emisor de luz y un receptor.

En primer lugar, un led verde parpadea cientos de veces por segundo haciendo que dicha luz atraviese nuestro cuerpo.

A continuación, los glóbulos rojos reflejan la luz roja y absorben la luz verde. De esta forma, si nuestro ritmo cardíaco es elevado circularán más glóbulos rojos por el torrente sanguíneo y, por tanto, absorberán más luz verde.

Parte de la luz que no absorben los glóbulos rojos es reflejada y detectada por el receptor de luz.

De esta forma, detectando las variaciones en la cantidad de luz absorbida, el dispositivo es capaz de calcular las pulsaciones por minuto.

 

 

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