El kilogramo (kg) es una unidad básica del Sistema Internacional de Unidades (SI) para definir el término masa.

El primer patrón que se utilizó para definir el kilogramo fue la masa de un litro de agua destilada a una atmósfera de presión y 3.98 ºC, temperatura a la cual el agua tiene la mayor densidad a presión atmosférica normal.

Sin embargo, debido a su complejidad, en 1889 el kilogramo fue redefinido mediante un objeto. Este objeto es considerado el prototipo internacional del kilogramo (IPK).

Este está compuesto de una aleación de platino e iridio (90% platino y 10% iridio) y, actualmente, se guarda en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM) en Francia.

Prototipo internacional del kilogramo IPK.jpg

Actualmente, este objeto sigue siendo la referencia del kilogramo. Sin embargo, según afirma el libro Los misterios de la ciencia el kilogramo ha adelgazado.

“El kilogramo ha adelgazado. A esta extraña conclusión han llegado los expertos de la metrología después de que el cilindro patrón que durante más de un siglo ha definido la unidad del kilogramo haya disminuido su masa en unos 50 microgramos”.

Esta variación puede parecer mínima, sin embargo, existen muchas medidas que dependen de esta unidad, como el newton que mide la fuerza o el amperio que mide la intensidad de la corriente.

Esta alteración debe ser considerada debido a la necesidad de hacer cálculos cada vez más precisos en las investigaciones científicas de gran envergadura.

Por este motivo, se está investigando la posibilidad de vincular el kilogramo a una magnitud física inalterable, pero hasta entonces, tendremos que seguir considerando el prototipo internacional del kilogramo como la referencia para la unidad de masa.

 

 

 

 

 

 

 

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